ESTO HA SIDO ACTUADO

Ustedes se preguntarán conmigo: ¿Para qué sirven los coloquios académicos? Los que hayan ido ayer al que organizó RETINA.Argentina, juntamente con la Fundación ArtexArte de Alfonso y Luz Castillo, más otras instituciones locales, tendrá la respuesta… espero.

La reunión de ayer, que duró todo el día, tuvo varias ponencias en torno al tema convocante: “Fotografía y escritura. Recreación e imaginario”,  pero la más destacada e importante era la presentación de Francois Soulages, prestigioso académico francés que ya nos ha visitado varias veces. Les confieso que fui con gran expectativa, porque su libro Estética de la Fotografía, lo tengo todo subrrayado, y hay algunos capítulos en los que me he detenido más de una vez, encontrando siempre aspectos de su análisis que no había descubierto, o comprendido, antes.

En ese sentido, al menos para mi, la lectura de textos teóricos es muy gratificante al mismo tiempo que me genera un poco de ansiedad. Cómo explicarlo. Ayer, algunos colegas con los que almorcé durante el descanso programado, acordaban en que muchas veces el ambiente académico se encarga de complicar algunos aspectos de nuestra disciplina que nos resultan obvios (a nosotros que tenemos la práctica), adjudicándoles nuevas palabras para nombrarlos, y a partir de ahí articulándolos con otros mundos ligados al arte y el sin-arte, lo real y sus representaciones, el ser, el tiempo, la vida y la muerte, etc.

Ayer el tema era la fotografía y la escritura. Soulages se empeñaba (del mismo modo que su discípulo y organizador del evento Alejandro Erbetta) en que la “y” en este análisis era fundamental. En el fotoperiodismo esto lo tenemos bien claro (algunxs), aunque pensándolo bien, lxs que no lo tienen para nada claro son lxs que desde la palabra manipulan incorrectamente (y lo digo así porque siempre una fotografía es producto de una manipulación) las imágenes fotográficas.

Rescato algunas definiciones de varixs de los conferencistas, lo poco que pude rescatar frente a la sucesión ininterrumpida de ponencias, que te dejaban poco margen para respirar, mucho menos para reflexionar:

. Memoria: un juego entre el recuerdo y el olvido. Siempre cambiante

. La imaginación anticipa lo que aún no se ha experimentado, en relación con la “memoria involuntaria” de Marcel Proust.

. Lo real es infotografiable.

. El realizador de la imagen es un receptor, y el receptor es a su vez el realizador de la imagen.

. El texto estimula una apertura  de los significados latentes en la imagen fotográfica. Son dos sistemas de significación que se complementan.

. El significado está ubicado en una zona opaca entre la imagen y el texto (!!!)

. El “esto ha sido” de Barthes será reemplazado por el “esto ha sido actuado” de Soulages. (totalmente en desacuerdo!)

. Los medios de comunicación son los que más eficientemente utilizan la relación entre palabras e imágenes fotográficas. Las anulas por igual a las dos.

. No puede existir el archivo, sin un dispositivo material. A tirar los discos rígidos y acopiar y encarpetar!

. Las fotos buenas no dicen, indican.

. “En el momento de hacer, hay que hacer” (Juan Travnik)

. No podemos salir de los dispositivos ( en nuestro caso el fotográfico), lo que podemos hacer es desajustarlo. Lo fotográfico funciona a contramano del dispositivo (en algunos casos donde el cuerpo del realizador no está detrás de la cámara…)

. Nada ha pasado, en tanto no se lo haya escrito (o fotografiado?) No sé qué diría Fontcuberta.

. La imposibilidad del silencio frente a la imagen. (!!!)

. Fotografía y escritura. No es una relación recíproca.

. “Todo hombre es dos hombres y el más verdadero es el otro”. Jorge Luis Borges

. “El hombre, ese animal extraño habitado por la palabra; aunque no hable” F. Soulages

Puedo concluir (es mi atrevimiento) lo siguiente: aprendí mucho, disfruté el encuentro. Me di cuenta de que los que teorizan no practican, y visceversa. Conozco algunos que han teorizado desde la práctica (Gisele Freund, Brassai, Fontcuberta, Rosángela Renó; debe haber más seguramente), y encuentro que pueden analizar aspectos del acto fotográfico, de lo metafotográfico, de la materia misma diría, desde ángulos que los teóricos no alcanzan a comprender. Pero bueno, me gustaría saber qué opinan ustedes.

Fotos: De arriba hacia abajo: Francois Soulages junto a Silvia Solas. Jorge Zuzulich con Alejandro Erbetta. Bruno Zorzal. Francoise Soulages con Alejandro Erbetta