LO ESENCIAL ES LO QUE NO SE VE

No voy a espoilear, pero si van a ver “Coco” (Disney/Pixar), lleven pañuelos de papel. Van a llorar seguro. Y si no lloran, será porque no “no tienen madre”, como decía mi mamá para señalar a aquellxs que no se conmovían con la nostalgia de los recuerdos.

“Coco” es una película que habla de la fotografía, en cierto modo. Digamos que en verdad todo el hilo argumental se sostiene sobre una fotografía. Esa fotografía (encabezando este post) aparecen los tatarabuelxs de Miguel (protagonista del film) posando con su hija “Coco”, su bisabuela que es ya muy viejita muy viejita. Apenas se entreabre los ojos y solo recuerda a su padre. Su hija, es la fiel custodia de las tradiciones familiares (es acá donde no les cuento más), y como toda abuela custodia también el “album familiar”… y lo manipula.


John Tagg en su increible  libro “El peso de la representación”, que es fundamentalmente acerca del valor documental de las imágenes fotográficas, dice: “Cada fotografía es el resultado de distorsiones específicas, y en todos los sentidos significativas, que hacen que su relación con cualquier realidad anterior sea algo sumamente problemático, y plantean la cuestión del nivel determinante del aparato material y de las prácticas sociales dentro de las cuales tiene lugar la fotografía”.  Con esta breve definición en mente les pido que, a los que todavía no fueron, vayan y “lean” la película desde este punto de vista.  Podrán apreciar todos los niveles de lectura (tres) que tiene esa foto y en qué contextos y cuáles los actores que  influenciaron en su interpretación. El final es feliz, las lágrimas no habrán sido en vano.