Que FaceBook no sea Internet

Hace pocos días publiqué en mi muro de FB la imagen ganadora de la foto del año del World Press Photo (arriba). Como siempre, un premio discutible y discutido. Mi posteo tuvo 104 “likes”, 11 compartidos, y una cantidad que ya no puedo contar de comentarios hasta hoy.

Hasta hace poco tiempo, esa nota la hubiera escrito aquí, en mi blog, y la hubiera viralizado en las redes sociales, como el manual del buen bloguer así lo indica, por lo menos hace no más de cinco años, tan sólo cinco años. Pero ahora sucede que si posteás algo en tu muro de FB con un link hacía una nota en otra parte, tendrás menos “visibilidad” que si la subís directamente al muro. Y si querés conseguir que te vean, tendrás que pagar. Esto no era así hasta hace poco tiempo. Del mismo modo, el manual del buen bloguer indicaba que si subías un video a youtube o a tu blog, tendría que tener no más de 3 ó 4 minutos de duración. “Los más largos no los mira nadie”, decían. También, hace poco tiempo decidí subir mis larguísimas entrevistas en video directamente a mi muro de FB, en vez de pasar por YouTube (y de ahí a mi blog y de ahí viralizarlo), porque estaba cansado de tener tan poca audiencia para esos videos que no puedo hacer más cortos. Pero la política de FB cambió,  y ahora le dan más visibilidad a los videos largos subidos directamente a los muros. Me encuentro entonces con la grata sorpresa (por ahora) de que la audiencia de mis videos de 17 minutos  aumentó promedio un 500 % (si, 500 %).

Otra experiencia que aparentemente no tiene nada que ver: hice una publicación en Mercado Libre para vender mi bicicleta. Todo normal. Recordaba que ML te ofrece diversas opciones para promocionar tu venta, pagando un porcentaje sobre el monto final de la operación. Esta política cambió. Ahora la única opción que tengo para aumentar mis posibilides de venta es pagándole a Mercado Libre un 15 % del precio de venta. Todo esto sucede en un contexto en el que, cualquier cosa que yo busque en Mercado Libre o en cualquier otra gran plataforma comercial (Amazon, B&H, etc), se reproduce en avisos en mi muro de FB, en mi cuenta de Instagram y en mensajes en mi correo de Gmail.

Hace unos pocos años, lo expertos me habia enseñado que uno construía su propia audiencia constituyéndose en un medio en si mismo. Y que esta posibilidad de comunicarse “de uno a muchos” como diría Manuel Castells era algo posible sin ser un medio grande. Pero voy comprobando que esta nueva realidad de comunicación en red es, efectivamente, una red, que adquiere la forma una telaraña por la cual uno va quedando paulatinamente atrapado en las directivas y caprichos de una plataforma que nos va diciendo: “publicá acá, porque si lo hacés por afuera nadie te va a ver”. Mañana, seguramente me dirán: “publicá acá y pagá xxx pesos porque si no, ni afuera ni acá nadie te va a ver”.

En una palabra, vamos mansamente (no nos queda otro remedio imagino) hacia la privatización total de la red de redes. Y ahí si, las grandes corporaciones comerciales, las grandes plataformas de software, los grandes medios de información, empezarán a ganar mucho más dinero con una audiencia cautiva, y todo volverá a la normalidad. Basta de inconformismo, basta de sublevaciones, basta de pezones. Acá se hace lo que Mark dice.

¿Y ustedes, qué dicen?